Comunicación

"La forma en que nos comunicamos —las decisiones inconscientes que tomamos al hablar y al escuchar, las preguntas que hacemos y las vulnerabilidades que mostramos, incluso nuestro tono de voz— puede influir en quiénes nos inspiran confianza, quiénes nos persuaden y a quiénes buscamos como amigos." — Dra. Thalia Wheatley
La raíz del sufrimiento es que queramos que las cosas sean diferentes, pero la estrategia más peligrosa del sufrimiento es no creer que somos capaces de hacer algo al respecto.
Pienso específicamente en el caso de una de mis estudiantes, quien es la encargada de un departamento financiero de una empresa muy grande, pero parte de sus procesos dependen de firmas de directores y otros de los trabajos de su equipo. Entonces, su nivel de querer que las cosas salieran a su manera y de manera perfecta la hacía asumir más trabajo de la cuenta en vez de comunicar, dar feedback, delegar o pedir. A veces necesitaba la firma de su jefe y su jefe no la había firmado cuando ella lo requería según sus expectativas. Con frustración, obviaba el hecho de que su jefe probablemente estuviera en otras reuniones y con un montón de cosas más que hacer, pero su mundo se reducía a lo que ella quería lograr.
Desde afuera, ella parece alguien que cree demasiado en su capacidad. Una de esas integrantes de equipo a las que muchos desean reclutar, pero este es el modo superficial de entenderlo, y es lo que hace que la mayoría de las personas caigan en patrones nada sanos que terminan en burnout. Personas que por sus marcos mentales terminan haciendo algo más de lo que les corresponde y sufriendo en el intento.
¿Por qué no hablan? Porque ven la realidad fija. Si esperás que las personas hagan ciertas cosas y no las hacen, cuando no las hacen, tu cabeza suele reforzar la idea de cómo son estas personas: ideas fijas que no permiten ver la posibilidad de cambio y con esto liberar un proceso creativo de nuevas soluciones.
El psiquiatra Daniel Siegel define la mente como un proceso que regula el flujo de energía e información. A mí me gusta pensar que la mente es un proceso que sucede momento a momento y que tiene la tendencia a actualizarse. Pero para actualizarse requiere de tres factores:
El primer factor es creer en el cambio. Si yo creo que ellos pueden cambiar, voy a tener conversaciones diferentes. Si yo creo que yo puedo cambiar, voy a tener conversaciones diferentes y voy a hacer cosas diferentes.
Después viene hacernos responsables. La responsabilidad es hacerme cargo de lo que me corresponde dentro de mi esfera de poder. Lo único que me corresponde es lo que pienso, lo que siento, lo que digo y lo que hago.
Podemos caer en la negligencia y entonces no hacer honor a los acuerdos, no hacer lo que nos corresponde para que las cosas sean distintas, no hacer lo que nos corresponde según los lineamientos. Negligencia pura. Pero el otro extremo es sobreresponsabilidad: asumir más cosas de la cuenta. Eso no es saludable, no es sostenible en el tiempo y es parte del problema del que estamos hablando hoy.
Y para poder darte cuenta hace falta el tercer factor: ser dueños de nuestra atención, que es, justamente, tener la capacidad de observar la experiencia presente. La experiencia presente implica nuestro mundo interno, desde nuestras emociones, cómo se sienten en nuestro cuerpo y el entendimiento de que las emociones son el resultado de contrastar expectativa con realidad, hasta la manera en que se nos presentan nuestros pensamientos y cómo construimos nuestros marcos con los que vivimos la realidad. Pues un marco es la guía interna que nos permite funcionar en cada contexto y cada interacción.
Volvamos a la bandeja de mi estudiante. Abre el correo, la firma no está y el enojo aparece, primero en el cuerpo. Ese segundo es el que importa porque, si lo observa, puede ponerle nombre a la instancia emocional y reconocer la expectativa que está creando su experiencia: "mi jefe ya debería haber firmado". Con la expectativa a la vista, la pregunta podría ser: ¿qué puedo hacer al respecto? Obvio, esto se entrena. Para mejorar tu habilidad para darte cuenta de tus procesos mentales, podés empezar con algo tan simple como cinco minutos al día de no hacer nada más que observar con neutralidad cómo llegan los pensamientos a tu mente.
En la práctica, ¿cómo resolver cuándo soltar y cuándo pedir?
Para eso está el marco de responsabilidad: hacer lo que te corresponde. Si para vos algo es importante, hacer el análisis de qué es lo mejor que podés hacer en el momento. Van a haber momentos en donde el proceso, lo que pide de vos, es soltar, no estar encima de las otras personas, delegar, confiar en el equipo. Van a haber momentos en donde, si los resultados no se dan, te va a tocar dar feedback, esto como líder.
En el caso de ella, soltó en su momento, delegó cuando fue necesario, se liberó de las tensiones internas y también logró poner límites cuando, en momentos, las personas a su alrededor atrasaron el proceso y la quisieron buscar para cargarla de más tareas, como era costumbre por el patrón que ella misma había provocado anteriormente. Pero con nuevos aportes, el sistema en el cual nos relacionamos también se actualiza.
Personalmente conozco lo que es operar desde marcos limitantes e impedir el proceso de actualización de mi mente. Yo, de joven, vivía en un marco de juicio externo, en donde mi valor dependía de la opinión de otros. Tenía una actitud muy reservada: huía del conflicto. Paradójicamente, era como un ciclo vicioso que no me permitía mostrarme tal y como soy y dar la oportunidad a las personas de conocerme, realmente conocerme.
Pero no quería que siguiera siendo así. Realmente era frustrante y sufría mucho en mi vida. Entonces, con marcos de pensamiento más sanos, como por ejemplo "Mi valor no depende de la opinión de otros", lo que hice fue empezar a tener intencionalmente conversaciones más genuinas. Conocí a mi actual esposa y me di el permiso de que realmente me conociera, aceptando en su momento que las cosas pudieran haber sido diferentes y que no le gustara. Pero tuve la dicha de saber que, con todo lo que estaba expresando y ofreciendo, decidió amarme. Actualmente esto mismo sucede con mis clientes y al publicar en redes sociales.
Obvio que cuando hablamos es importante decir las cosas, tomando en consideración que lo que digamos tiene un efecto en las otras personas, pero puedo hacerlo sin limitarme y sin condicionar mi valor solo por lo que digan los demás.
Para dejar de sufrir no tenemos por qué resignarnos, no se trata de renunciar a la posibilidad del cambio sino más bien enfocar nuestra energía en lo que sí depende de nosotros.
Actualizar nuestros marcos mentales nos permite alinear nuestra actitud con una vida que realmente disfrutemos vivir. Para lograrlo, debemos creer en el cambio y darle la bienvenida a la posibilidad del cambio; hacernos responsables de lo que nos corresponde y preguntarnos por nuestro siguiente mejor paso; y finalmente, aprender a ser dueños de nuestra atención para, con total presencia, reconocer nuestros procesos internos y actualizarlos cuando sea necesario.
Jorge

ESCRITO POR
Jorge F. Chaverri M.
Jorge es conocido como The Mind Coach desde 2018. Creador de la Certificación Líderes en Comunicación Humana y conduce The Mind Podcast. Su trabajo parte de una idea fundamental: los marcos mentales que se sostienen en tu lenguaje deciden cómo pensás, liderás y te relacionás. Es cinturón negro de jiu-jitsu y practicante de la filosofía Estoica.
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