Liderazgo
Durante años avanzaste a punta de conocimiento técnico. Te ascendieron porque resolvés, porque enseñás, porque cumplís. Tu experiencia y habilidades te trajeron hasta acá. Pero te diste cuenta de que el juego cambió. Las empresas —desde corporaciones hasta startups— corren a otro ritmo y el desempeño ya no se explica solo por “saber qué hacer”, sino por “saber liderar”— influir, comunicar, construir acuerdos, regularte bajo presión y desarrollar un gran equipo.
La evidencia es clara: en el Reino Unido, el Chartered Management Institute encontró que el 82% de quienes llegan a puestos de mando no han recibido formación en liderazgo. Esto provoca que, una de cada tres personas ha renunciado a un mal jefe. Es decir, ascendemos por lo técnico y gestionamos “limitados”, con costos reales para las personas y los resultados.
Lamentablemente esto no se trata de un fenómeno aislado. La mitad de las personas en EE. UU. declaró haber dejado un trabajo para alejarse de su jefe en algún momento de su carrera, según Gallup.
Realmente, es triste aceptar esto como la única realidad. Pasamos la mayoría de nuestra vida adulta en el lugar de trabajo, interactuando con otros humanos, persiguiendo objetivos de las organizaciones para las cuales colaboramos, desarrollamos nuestras carreras de acuerdo a nuestra experiencia, ¿y, vamos a dejar de lado el kit de herramientas esenciales para tener buenas relaciones humanas? Y no solo eso, estas mismas herramientas nos permitirían compartir nuestras opiniones, influir, impactar positivamente, negociar, construir acuerdos y solucionar situaciones conflictivas.
Si no comprendés tus patrones mentales y fisiológicos, te convertís en rehén de ellos. Si no dominás la gramática de las conversaciones (pedidos, ofertas, promesas, estándares, quiebres), te la pasás “apagando incendios”. Y si no sabés crear condiciones de juego (rituales, reglas, métricas), la energía se dispersa.
Las empresas aceleradas
Hoy, empresas de todo el mundo colocan liderazgo e influencia social entre las competencias núcleo junto con el pensamiento analítico y la resiliencia. En el Future of Jobs 2025, el Foro Económico Mundial muestra que liderazgo e influencia, talento y servicio al cliente aumentaron su relevancia frente a 2023. La conclusión fue: lo humano cada vez tiene mayor peso.
Y en el mundo startup, la velocidad no perdona. Incluso la investigación reciente de LSE señala que quienes pasan por aceleradoras saltan más rápido a roles de gestión y a puestos que exigen habilidades superiores como liderazgo, comunicación y coordinación de equipos.
Cuando te falta algo para continuar mejorando
Si te reconocés en alguna de estas escenas, no estás solo:
Delegás… y al final lo hacés vos, por precisión o por prisa.
Evitás poner límites para no "molestar" y "llevar la fiesta en paz".
Tenés ideas claras, pero en reunión te faltan palabras precisas, timing o influencia para que el equipo se alinee.
Comunicás intermitente: cuando todo está “perfecto” (spoiler: casi nunca).
Tenés miedo a parecer “vendehumo” o “demasiado duro”, y terminás tibio.
El problema no es voluntad. Es la falta de método. La experiencia y los ascensos maquillan el hecho de que te falte entrenamiento humano… hasta que un conflicto, una conversación difícil o un cambio estratégico lo dejan expuesto.
La Solución: Desarrollar tus Habilidades Humanas
En Líderes en Comunicación Humana, partimos de una premisa: no hay comunicación poderosa sin autoconocimiento y un método práctico para obtener resultados inmediatos.
Nuestros pilares (lo que vas a entrenar)
Cómo funciona tu mente bajo presión
Regulación del sistema nervioso para rendir mejor
El impacto del lenguaje en tu realidad
Habilidades conversacionales de alto impacto
Liderazgo para equipos de alto rendimiento
¿Qué cambia cuando entrenás lo humano?
Tu influencia se nota. Pasás de “yo tenía razón” a “hicimos que pase”.
Delegás sin culpa. Diseñás el “cómo” y medís el “qué”, con criterios y checkpoints que liberan tu agenda.
Hablás con precisión. Pedidos claros, límites sanos y acuerdos que se cumplen.
Menos desgaste, más energía. Sabés regularte; no vivís en modo reactivo.
Tu equipo crece. Suben la autonomía, la confianza y la entrega. Los resultados se vuelven sostenibles.
Esto encaja con lo que muestran los datos globales: cuando falla la gestión, la gente se va; cuando hay líderes formados, suben la motivación, la productividad y la retención. El CMI lo llama un “seguro contra culturas tóxicas” y señala que la formación en management mejora el comportamiento y la valentía para señalar lo que está mal.
¿Para quién es esta certificación?
Para managers, fundadores, líderes de proyecto y profesionales senior que:
Ya lograron resultados técnicos y quieren hacerse notar por su liderazgo.
Necesitan influir lateralmente, alinear funciones y construir acuerdos sin drama.
Buscan subir el estándar de sus conversaciones: más claridad, más valentía, más humanidad.
Quieren resultados sin pagar con su salud mental.
Cómo trabajamos (y por qué funciona)
Un framework comprobado para aprender de forma acelerada en la comodidad de tu tiempo y espacio.
Un programa intensivo de 3 meses con acompañamiento personalizado.
Feedback de casos reales.
Herramientas prácticas con retos para obtener resultados inmediatos.
Mentoría 1:1.
Si sentís que tu carrera creció más rápido que tus habilidades humanas, no es un defecto, lamentablemente es lo normal. Pero tenés la posibilidad de hacer el cambio y lo mejor es que tus habilidades humanas te acompañarán por el resto de tu vida. Los datos dicen que la falta de formación en liderazgo está detrás de rotaciones, desmotivación y, sí, renuncias; y que las empresas que se profesionalizan en lo humano ganan productividad, engagement y reputación.
Invertí en un activo para la vida: tu liderazgo humano. Entrená tu mente, tu lenguaje y tus conversaciones. Convertí estas habilidades en tu mayor fortaleza.
Certificación Líderes en Comunicación Humana, el camino para accesar las habilidades que te harán sobresalir y vivir la vida que querés vivir.
Jorge
Comunicacion
Marcos mentales: la raíz de toda comunicación efectiva
Hay una ilusión muy extendida en el mundo del desarrollo personal y el liderazgo: la idea de que aprender una técnica es suficiente para cambiar. Que si alguien te da los cinco pasos para dar feedback efectivo, o la fórmula para hablar en público con confianza, o el método correcto para tener conversaciones difíciles, algo en vos va a transformarse de manera duradera. A la hora de las horas, sabemos por experiencia que la historia es otra. La mayoría de las personas que buscan mejorar su comunicación o su liderazgo ya saben, en algún nivel, qué deberían hacer— han leído libros, tomado cursos, escuchado podcasts— y aun así, en el momento decisivo, algo falla. Dicen lo que no querían decir. Se bloquean. Reaccionan de una forma que después no comprenden. Se sabotean, sin poder explicar por qué. Esa brecha entre lo que sabemos y lo que hacemos no es un problema de información sino de marcos mentales.
Filosofía Estoica
Cómo diseñamos la vida que después no queremos vivir
Te despertás. No por voluntad, sino por la alarma. La apagás y, antes de abrir los ojos del todo, ya estás en Instagram. No porque querés, sino porque el correo, Slack y WhatsApp te van a recordar que tu día no te pertenece. Necesitás unos minutos de anestesia antes de enfrentarte a lo que viene. Te bañás sin estar presente. El agua cae y vos estás calculando cuánto tráfico hay, cuánto falta para la reunión, cuántas formas tiene ese día de salir mal. Todavía no pasó nada y ya estás agotado. Así empieza un lunes cualquiera. Y un martes... un jueves. Entonces llega una pregunta constante, sobre todo en los momentos más incómodos del día: ¿para qué estoy aquí? No de forma filosófica-romántica. Sino que duele. Y aparece entre correos, mientras esperás a que cargue una página, mientras alguien habla en una reunión más que no te importa. ¿Qué sentido tiene esto? ¿Por qué me tocó esta vida?
Mentalidad
El fenómeno del silo: el lado oscuro de quedarnos cómodos en las mismas conversaciones
¿Alguna vez te has enojado tanto con una opinión ajena que te preguntaste cómo es posible que alguien piense así? ¿Cuándo fue la última vez que te sorprendió descubrir que "la mayoría de la gente" piensa completamente diferente a vos y a tu círculo? ¿Y si te dijera que esa indignación, esa sorpresa constante, es una señal de alarma de que estás viviendo en una burbuja más pequeña de lo que creés? La noche de las elecciones presidenciales de 2020, sentado frente a la pantalla mientras los resultados iban apareciendo, sentí algo que no había anticipado: sorpresa genuina. Estaba convencido —completamente convencido— de que era imposible que un pastor evangélico pudiera siquiera acercarse a la presidencia de Costa Rica. Sin embargo, ahí estaban los números: mucho más cerca de lo que cualquiera en mi círculo había imaginado.
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