Mentalidad

«Es al internarnos en el abismo que recuperamos los tesoros de la vida. Allí donde tropiezas, yace tu tesoro.» -Joseph Campbell
¿Te ha pasado que empezás a hacer cambios en tu vida, todo va súper bien y luego tenés un tropezón que te hace sentir que hiciste un retroceso?
Hay un momento en el camino de toda persona que entrena su mente, su cuerpo o su profesión que se repite una y otra vez: caer de nuevo en viejos patrones— esa sensación incómoda de estar otra vez en "el mismo" punto de partida.
Pienso en Michael Jordan, quien después de haber dominado la NBA y ganado tres campeonatos, Michael Jordan sorprendió al mundo retirándose en 1993 tras el asesinato de su padre. Se fue al béisbol, donde no brilló, y muchos pensaron que su historia de grandeza había terminado. Pero ese “valle oscuro” fue fundamental: allí redefinió su propósito, reconectó con su disciplina y volvió al baloncesto más fuerte que nunca.
O en Frodo, en su travesía hacia Mordor, Frodo llega a un punto de agotamiento físico y emocional en el que ya no quiere seguir cargando con el Anillo. Se siente vencido, atrapado por la oscuridad y la tentación. Incluso duda de su capacidad para cumplir la misión. Ese momento oscuro, de casi rendición, es clave: porque es ahí donde reconoce que no puede solo y que necesita apoyarse en Sam. Es precisamente ese descenso a la vulnerabilidad lo que lo prepara para dar el último paso y llegar al Monte del Destino.
Cada quien tiene su viaje— su propia aventura. Como cuando un cliente me cuenta que llevaba meses meditando y de pronto lo dejó todo; o que estaba leyendo un montón todos los días y ahora no abre un libro; o que su trabajo antes le entusiasmaba y ahora ya no le genera conexión.
Entonces vienen los pensamientos: “la misma cosa de siempre", "no has avanzado nada”... Y empieza la crisis: ¿qué dice esto de mí?, ¿será que no sirvo para mantener el ritmo?, ¿será que todo lo que avancé se perdió?
La verdad es que no estamos cayendo al mismo lugar de antes. Ese “regreso” es una etapa fundamental en el viaje humano. Y esto me recordó "el viaje del héroe" de Joseph Campbell.
En la narrativa clásica, el héroe vive en su mundo cotidiano hasta que algo lo sacude. Un obstáculo, un desafío, una incomodidad que lo obliga a moverse. Ese es el primer paso: el llamado a la aventura.
Cuando volvés a sentirte desmotivado, cuando la lectura ya no fluye, cuando los hábitos se caen, lo que aparece no es un fracaso, sino un nuevo llamado. Hay algo más que aprender. Un aviso de que lo que antes te sostenía ya no alcanza para la siguiente etapa. Y un recordatorio de a dónde querés llegar y qué es lo que querés dejar atrás.
Volver a tocar "fondo"
Todo héroe, antes de brillar, atraviesa la cueva oscura. Allí donde no hay certezas, donde aparecen los monstruos y donde se enfrenta a sí mismo. Volver a ese lugar incómodo no es un accidente; es parte esencial del proceso, pues la sombra cumple una función montrándonos algunas de nuestras debilidades para hacerles frente. Esto nos obliga a buscar dentro de nosotros nuevos recursos, nuevas formas de sostenernos, nuevas razones para seguir.
En esta etapa aparecen las pruebas, pequeñas o grandes, mientras llegan los pensamientos de duda, "¿puedo con esto?" Y aunque la tentación es juzgarse o rendirse, ahí también aparecen los aliados: un mentor, una conversación, un libro, un recuerdo de lo que ya lograste.
Es importante recordar que cuando llegan estos momentos, no empezamos de cero, porque ahora contás con herramientas que antes no tenías y además, tenés la oportunidad de añadir otras nuevas. Cada regreso viene con más conciencia, con más experiencia, con más recursos acumulados.
Como un héroe cuando enfrentás cada obstáculo salís de la cueva distinto. No porque derrotaste un monstruo externo, sino porque reconociste tu fuerza interior. Ese momento oscuro es el puente hacia una transformación.
Es ahí donde definís si tus hábitos son solo una moda o un compromiso profundo. Es ahí donde recordás tu porqué. Es ahí donde podés elegir reconstruirte con más claridad, más enfoque y más intención.
El regreso
«Las oportunidades para descubrir poderes más profundos en nuestro interior aparecen cuando la vida parece más desafiante.» -Joseph Campbell
En el viaje del héroe, el final no es solo personal. El héroe regresa a su comunidad con un regalo, con un aprendizaje que sirve a otros. Cuando vos salís de tu sombra, no solo salís más fuerte: también ganás empatía hacia quienes están en la misma etapa. Ganás confianza no porque nunca caíste, sino porque sabés lo que es levantarse. Ese es la más grande lección: la certeza de que cada caída es parte de la historia que te prepara para el siguiente nivel.
Por eso me atrevo a decirlo: no hay mejor momento en el camino que volver a estar en la oscuridad. Porque ese instante incómodo es un recordatorio de que estás vivo, de que tu viaje no terminó, de que todavía hay capítulos que escribir.
En vez de condenarte por sentir que retrocedés, abrazá ese lugar. Agradecelo. Celebrálo incluso. Porque es señal de que estás en medio de tu propia aventura, y que lo que viene será aún más grande.
El retroceso no es retroceso. Es parte del viaje. Es el llamado, la prueba, la cueva, la transformación. Y cada vez que volvés ahí, volvés con más fuerza, con más recursos y con más claridad de hacia dónde vas.
Así que la próxima vez que te sorprendas en la sombra, no te preguntés “¿qué dice esto de mí?”, preguntate mejor: “¿qué nueva lección me toca descubrir aquí?”
Jorge

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La búsqueda de la plenitud Reflexiones de un entrenamiento con Dr. Daniel Siegel — Nosara, Costa Rica
La única vez que los seres humanos experimentamos plenitud absoluta fue cuando estuvimos en el vientre de nuestra madre. Ahí no había que respirar. No había que comer. No había que demostrar nada ni perseguir nada. Simplemente existíamos. Sin esfuerzo, sin separación, sin conciencia del dolor. Y al nacer, todo eso cambia de golpe. Aparece el esfuerzo. Aparece el hambre. Aparece la separación. Y con ella, de fondo, una comparación que la mente no puede articular en palabras pero que el cuerpo siente: yo estuve en un lugar donde todo estaba dado, y ahora ya no. Esa es la hipótesis del Dr. Daniel Siegel, quien plantea algo que me parece una de las ideas más poderosas que he escuchado en años de estudio sobre la mente humana: que toda la vida adulta puede ser un intento de volver a sentir esa plenitud. No de manera literal, como en el útero, sino desde la conciencia. Desde la elección. Desde el trabajo interno. Hay una idea que escuché durante una semana de entrenamiento en Nosara y que todavía sigue en mi mente. Tuve la oportunidad de escuchar esto de primera mano durante una semana intensiva de entrenamiento con Siegel en Nosara, Costa Rica.









