Mentalidad

Si querés tener buenas relaciones, lo mejor que podés hacer es ser una persona confiable. La confianza no es solo un ideal abstracto; es la base de toda relación humana. Sin embargo, cuando hablamos de confianza, parece solo un concepto trillado, algo que repetimos sin profundizar en lo que realmente significa.
Cuando falta confianza, las relaciones se llenan de inseguridad, celos, frustración y malos entendidos. Por ejemplo, en una pareja donde uno de los dos no cumple lo que promete: como llegar a tiempo o ser transparente sobre sus planes, el otro empieza a cuestionar sus intenciones; las discusiones frecuentes, donde pequeños desacuerdos escalan rápidamente a partir de la desconfianza en el otro. La relación se vuelve tensa, con constantes malentendidos, y ambos se sienten emocionalmente agotados.
O inclusive en el lugar de trabajo, imaginá un equipo de trabajo donde un líder constantemente cambia las instrucciones sin explicaciones claras. Los miembros del equipo empiezan a cuestionar si pueden confiar en sus decisiones, lo que genera inestabilidad. Esto no solo afecta la moral, sino que también provoca conflictos internos, ya que los colaboradores empiezan a operar desde instintos de supervivencia provocados por la incertidumbre.
La falta de claridad en la expectativas no solo afecta nuestras interacciones, sino que también impactan directamente nuestro bienestar físico y emocional. Comprender cómo opera la confianza y cómo podemos cultivarla es clave para construir vínculos sólidos y saludables.
La Confianza y Nuestra Condición Humana
Para comprender por qué la confianza es tan esencial, debemos mirar más de cerca nuestra naturaleza humana. Estas son cuatro características fundamentales de nuestra biología y psicología que debemos tener en cuenta al relacionarnos con otros:
Los seres humanos nos regulamos mutuamente nuestro sistema nervioso.
Cuando interactuamos con otros, nuestras palabras, acciones y gestos tienen un impacto directo en cómo se sienten. Un entorno seguro y confiable permite que las personas se sientan más tranquilas, mientras que ambientes en los que no se sabe que esperar del otro, generan ansiedad.
Lo que digamos y cómo lo digamos impacta el sistema nervioso de los demás.
El tono de voz, las palabras que elegimos y nuestra postura son señales que el cerebro del otro interpreta rápidamente. Un lenguaje amable y considerado puede calmar, mientras que un tono agresivo puede activar el sistema de alerta del otro.
Lo que hagamos le da señales a los cerebros de aquellos con quienes interactuamos.
Las acciones son aún más poderosas que las palabras. Cuando nuestras acciones no son coherentes con lo que decimos, enviamos mensajes contradictorios que generan desconfianza. Ser coherente y actuar con integridad son claves para construir relaciones confiables.
Tenemos un cerebro que trabaja por predicciones.
Nuestro cerebro constantemente busca patrones para anticipar lo que viene. Si sos una persona predecible y confiable, el cerebro de los demás se siente en calma porque sabe qué esperar. Si sos inconsistente, generás incertidumbre y estrés.
Confianza y Regulación del Sistema Nervioso
Para los seres humanos, la confianza es una necesidad biológica. Contar con otros es esencial para nuestro bienestar. Un sistema nervioso regulado no solo nos permite sentirnos tranquilos, sino que también mejora nuestra capacidad para resolver conflictos, conectarnos con otros y mantener relaciones saludables. Por el contrario, un entorno de desconfianza activa el estado de alerta, lo que dificulta la comunicación efectiva y crea barreras emocionales. Por ello los acuerdos efectivos y una comunicación clara, resultan fundamentales.
5 Tips Para Construir Confianza en Tus Relaciones**
Sé consistente: Decí lo que vas a hacer y hacé lo que decís. La coherencia entre tus palabras y acciones es fundamental para generar confianza.
Escuchá activamente: Prestá atención a los demás, no solo a sus palabras, sino también a sus emociones y necesidades. Esto demuestra respeto y empatía.
Practicá la honestidad: Ser sincero, incluso en situaciones difíciles, muestra que valorás la relación lo suficiente como para ser transparente.
Tené conversaciones significativas: Hablar de lo que necesitamos, expresar nuestras expectativas, compartir nuestras emociones, hacer saber lo que necesitamos, hace que se contruyan relaciones poderosas.
Generá seguridad emocional: Aseguráte de que las personas se sientan escuchadas, valoradas y respetadas cuando interactúan con vos.
La confianza es el motor invisible que impulsa nuestras relaciones y nuestro bienestar. Comprender cómo nuestras palabras, acciones y presencia impactan a los demás nos da la oportunidad de ser agentes de calma y conexión en un mundo que muchas veces, ya de por sí, es sumamente complejo.
Jorge

ESCRITO POR
Jorge F. Chaverri M.
Jorge es conocido como The Mind Coach desde 2018. Creador de la Certificación Líderes en Comunicación Humana y conduce The Mind Podcast. Su trabajo parte de una idea fundamental: los marcos mentales que se sostienen en tu lenguaje deciden cómo pensás, liderás y te relacionás. Es cinturón negro de jiu-jitsu y practicante de la filosofía Estoica.
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¿Y qué es lo mejor que puedo hacer al respecto?
En el 2014, siendo gerente en una empresa de telecomunicaciones, con un equipo a cargo y mi primer matrimonio (el cual no duró demasiado), me encontraba constantemente con situaciones en las que no lograba transmitir mis ideas ni en la oficina ni en mi casa. No sabía dar feedback, no sabía expresar mi opinión, le huía a cualquier conversación incómoda con tal de, según yo, "llevar la fiesta en paz". El resultado era todo lo contrario. Sentía que cada cierto tiempo me reventaba una bomba en la cara. Y era sumamente frustrante. Ese año tomé una decisión que en el momento no parecía gran cosa. Dejé de quejarme de los otros y empecé a preguntarme qué podía hacer yo. Qué puedo hacer yo para que esto sea diferente. Qué puedo hacer yo para mejorar mis habilidades. Qué puedo hacer yo para influir en el cambio de mi propia vida. Con esas inquietudes empecé a formarme en coaching ejecutivo, neurociencias aplicadas y crecimiento personal, mientras seguía de día en el mundo de la ingeniería y la tecnología.

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El peligro de sentirnos obligados a opinar sobre todo
La idea de la estupidez se diferencia fundamentalmente de la ignorancia: un estado que, cuando se reconoce, puede convertirse en una virtud. Responder "yo no sé" es muy diferente a "no me importa y no quiero saberlo". Porque esto último estaría entrando en el mundo de la estupidez. La teoría sobre la estupidez y su peligro para la sociedad fue propuesta y desarrollada de manera profunda por el teólogo y filósofo alemán Dietrich Bonhoeffer en cartas y diarios escritos desde su celda de prisión en 1943, mientras participaba en la resistencia contra el régimen nazi. Bonhoeffer planteó la idea de que la estupidez es una amenaza para la civilización mucho mayor que la maldad misma. Para comprender su propuesta, es necesario diferenciar la estupidez de otros conceptos afines.

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¿Se puede alcanzar el éxito sin estrés?
El estrés es un estado necesario para sobrevivir. Cuando nos estresamos liberamos un cóctel de químicos que nos permiten atender la situación de la mejor manera para evitar cualquier amenaza. Nuestro cuerpo funciona distinto, el estómago deja de producir los jugos gástricos necesarios para digerir la comida, sus paredes se constriñen, nuestras pupilas se dilatan, nuestros esfínteres se cierran, nuestra sangre se llena de cortisol y adrenalina que se dirige hacia nuestras extremidades para pelear, huir y algunas veces, paralizarnos. El estrés es una respuesta fisiológica a un entorno impredecible que puede poner en riesgo nuestra vida.


